La autocrítica es la acción de emitir juicios calificativos sobre nuestras propias acciones (incluyendo pensamiento y emociones).

Autocrítica constructiva

Emitimos estos juicios con el fin de aprender, mejorar, transformarnos en una mejor versión. De esta manera esperamos que el futuro sea mejor en términos de posibilidades como de satisfacción y bienestar.

Un ejemplo sería: “Creo que esto puedo hacerlo mejor”, “La próxima vez diré que no de una manera más firme, más segura”.

Notemos que la crítica se localiza en la acción y no en la persona. Esta acción del tipo adaptativa forma parte de nuestro repertorio conductual y de nuestro desarrollo o mejora continua.

La autocrítica constructiva surge de la humildad, la curiosidad y el deseo continuo de aprender, de mejorar.

Autocríticas destructiva 

Sin embargo, cuando los juicios que emitimos comienzan a ser descalificativos estamos en presencia de una autocrítica desaptativa o destructiva.

En este sentido, la autocrítica ya no se encuentra a nivel de las acciones emprendedidas sino de la persona. Por ejemplo: “soy un inútil”, “no sirvo para nada”.

Mientras que la autocritica adaptativa fomenta la mejora con foco en el futuro, la autocrítica desaptativa coloca su foco en la persona, condicionando sus acciones futuras «no sirvo para esto, no voy a lograrlo nunca».

La descalificación promueve una autovaloración negativa sobre uno mismo afectando la propia seguridad o confianza interior. Junto con la autocrítica desaptativa aparece la inseguridad o falta de confianza en uno mismo, la culpa, la vergüenza, la angustia. Emociones que afectan notablemente el desempeño presente, futuro y el estado de salud de la persona que las padece.

Conclusión

Es muy importante aprender a observar si la autocrítica es constructiva o destructiva. En caso de tratarse de la segunda, sabemos que podemos transformarla en una acción adaptativa, de mejora y aprendizaje continuo. Hacerlo se traduce sin dudas, en una mejora notable en los niveles de satisfacción y bienestar personal.

EZEQUIEL PONCE