Toda transición conlleva adaptación y toda adaptación trae consigo exploración y autodescubrimiento. Adaptación no es sinónimo de auto-invalidación, de resignación o acomodamiento involuntario.

El problema no son las pantallas o la fatiga de zoom sino la no-elección. Los seres humanos necesitamos elegir. Como nuestras madres nos decían: «¿cómo sabes que no te gusta si no lo has probado?». Es decir, transitar es probar y probar es elegir, cuanto es mucho, cuanto es poco, si nos gusta o no nos gusta, si preferimos esto o aquello, o nada…  No es fatiga de zoom sino la imposibilidad de elegir y la frustración que conlleva.

Nos dicen que nos adaptemos… Sí, pero necesitamos hacerlo a través de la elección consciente. Necesitamos aceptar que nos encontramos antes un periodo de transición hacia lo desconocido, hacia una nueva normalidad, que que se encuentra en configuración y que estará definida por nuestras elecciones y no por las imposiciones … porque al final, los seres humanos elegimos.. de manera más o menos dolorosa, más o menos traumática, más o menos caótica, pero siempre elegimos… Basta con mirar nuestra historia.

Si no validamos esta elección e imponemos entonces no faltará mucho para que surja la rebeldía, surja el grito de la necesidad de elección. La elección tiene un fuerte poder durante los procesos adaptativos. Elegir, una y otra vez, nos permite expresar nuestra humanidad.

EZEQUIEL PONCE
Barcelona. Nov 2020